En algún momento, dormiré en la calle,
las estrellas serán mi techo,
raídos periódicos mi manto.
Y quizá, algún cadáver andante crea
que soy sólo un paria, caído en desgracia.
Desde luego, mi miseria será distinta
a la visible máscara del pordiosero.
Pues desde luego habré perdido
mi vida, mi amor, mi alma,
en algún momento, la dignidad,
al final… el dinero, las ropas, el techo.
Y al final, solo la inocente, e insulsa
“Tenebra Vulgaris” del poeta maldito
quedará entre los harapos del mendigo.
Paria errante lanzado al autoexilio.
Y una botella de alcohol barato
será la más fiel amante y compañera.
Cobijándome del frío, su elixir interno,
que es cruel abrazo de un dulce verdugo.
Y ese paria, cubierto de harapos,
será la respuesta del golpe malsano
lanzado por aquél ángel maldito
en algún instante terrible
que quizá, marque mi camino.
1 comentario:
me gustó me gustó, sabes ando así como con muchas cosas en la cabeza, y entre tantos chinos las ideas se confunden a veces... ja.
y además mientras lo leía pusieron en la radio una cnaicón bien xida :P
estem... llevo como tres días sin tomar café... u_u
y ya.
mua
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