Buenos días, Soledad.
Despierto de nuevo a tu lado.
Detesto tu caridad.
Al parecer
Nunca me has abandonado.
Nunca te eche de menos,
Pensé de ti haberme librado.
Olvide que nada es eterno…
Tu ausencia, tan efímera como
La vida de un hombre
En el tiempo infinito. Un parpadeo,
Una exhalación al pronunciar tu nombre
Soledad…
Más has vuelto a mí, al final
Del instante de felicidad y dicha
Lejos de ti,
Teniendo a alguien a mi lado.
Todo eso se iría, debí tenerlo claro.
Lo lamento, ser feliz me ha cegado
¿Qué esperas, Soledad? ¿Quieres
Estar a mi lado por siempre
Velando mis sueños?
¿Estarás ahí Soledad?
En mis días, en mis noches
En mi muerte…
Te lo agradezco, Soledad…
¿pero sabes?Maldigo mi suerte.
6 de abril de 2007
1 de abril de 2007
La Rosa De Cristal
Te veo recostada, inmóvil.
Solo tu pecho muestra que estas viva.
Me acerco a tu lecho, en silencio
observo tu palidez, bella, mortecina.
Llevo en la mano una rosa de cristal.
El último recuerdo que de mi tendrás
Sólo la dejaría, después me iría de tu vida
Más algo pasa, todo sale mal...
¿Quién es aquel que duerme a tu lado?
¡No es cierto! ¡Sólo yo debía tenerte!
Observé la rosa, y la hice a un lado…
Perdona mi amor, lloraré tu muerte
Su garganta abierta, la sangre brotando
Viendo su vida escapar, solo un instante,
el cuarto entero, de carmín teñido
Y tu amor, dormida, pasiva, inquietante…
La sangre resbalando por tus labios
me hace desear un último beso…
Lamiendo la sangre de tus labios
Despiertas tú, despierta mi deseo.
Me acercó de nuevo a ti, me rechazas,
veo odio y repulsión en tu mirada.
Ahora entiendo, es el a quien amas.
Por amor, le entregaré a su amada.
Minutos después lloro en silencio.
Tu mirada vacía observa hacía el cielo
Una rosa carmín descansa en tu cuerpo,
enraizada a tu alma… Incrustada en tu pecho.
Solo tu pecho muestra que estas viva.
Me acerco a tu lecho, en silencio
observo tu palidez, bella, mortecina.
Llevo en la mano una rosa de cristal.
El último recuerdo que de mi tendrás
Sólo la dejaría, después me iría de tu vida
Más algo pasa, todo sale mal...
¿Quién es aquel que duerme a tu lado?
¡No es cierto! ¡Sólo yo debía tenerte!
Observé la rosa, y la hice a un lado…
Perdona mi amor, lloraré tu muerte
Su garganta abierta, la sangre brotando
Viendo su vida escapar, solo un instante,
el cuarto entero, de carmín teñido
Y tu amor, dormida, pasiva, inquietante…
La sangre resbalando por tus labios
me hace desear un último beso…
Lamiendo la sangre de tus labios
Despiertas tú, despierta mi deseo.
Me acercó de nuevo a ti, me rechazas,
veo odio y repulsión en tu mirada.
Ahora entiendo, es el a quien amas.
Por amor, le entregaré a su amada.
Minutos después lloro en silencio.
Tu mirada vacía observa hacía el cielo
Una rosa carmín descansa en tu cuerpo,
enraizada a tu alma… Incrustada en tu pecho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)