Inmoviliza, acalla, oculta, justifica.
Genera incluso el perdón, la ausencia de reclamos,
en casos graves libera incluso algunas culpas.
Desde luego, si pensamos en efectos similares
miedo y muerte son la misma cosa.
Sin embargo uno se muere,
pasa de esto a aquello,
de el o ella a eso
inevitable.
El otro tiene miedo, y algo hace con el,
digamos usufructúa, economiza,
vive con el o vive de el,
decide.
Desde luego:
Vivir del miedo es redituable,
aún cuando en el fondo
sea auto explotación gozada.
(Cabe aclarar: siempre odie llevar economía hasta que me hablaron de la libidinal.)