20 de noviembre de 2011

Otro cuento


Mientras hablaba, una corriente de aire comenzó a recorrer aquella explanada ligeramente poblada por personas que realmente no deseaban estar ahí. Desde luego, la hora de los discursos es por lo regular un momento tedioso –aún cuando el discurso lleve la sangre, el alma y el desvelo del autor en el-. Pero claro, muchas veces esto no importa. Y de hecho, en este momento ni el discurso ni ella tenían tanta importancia como el viento aquel que recorría el lugar.
Este viento, en cierta forma era alegre, en cierta forma agresivo, y en cierta forma cariñoso. Quizá en el momento del discurso se aproximaba como otras veces, alegre para juguetear con su pelo, para refrescar ligeramente el ambiente.  Y a la par un poco agresivo –debo decirlo-, para liberar de su sopor a los escuchas obligados de aquel discurso, o para levantar el polvo que se acumulaba con hastío en algunos rincones, o quizá para llevarse todo aquel sentimiento indeseable. Y a veces, el mismo viento soplaba con cariño, cuando se le necesitara. Ya fuera para acompañar un atardecer de esos que uno desearía jamás terminasen, ya fuera para ser el tercero que se funde en un abrazo, y también para llevarse alguna lágrima y con ella el dolor, la pena, la impotencia y demás situaciones incómodas que muchas veces parecen no tener solución alguna.
Pero bueno, resulta que este viento tenía cierta característica que lo hacía ligeramente humano. Este viento –antes Ehécatl, Eolo u otra veintena de nombres que ya nadie recuerda- andaba como cualquier otro. Recorriendo el mundo. Con cierta libertad, que a la par le obligaba a no poder permanecer mucho tiempo en donde quisiera. Pues desde luego… No era posible que el viento se detuviera. Si así fuera ¿Quién tomaría estas atribuciones de alegría, agresividad y cariño?
Y sin embargo, tenía sus lugares predilectos. Le encantaba por ejemplo, rondar por aquellos lugares donde el frío parecía nunca terminar. En cierta forma tal frío le hacía pensar en la posibilidad  de que todo –incluido el- se congelara, se detuviera. Aunque fuese solo una vez, esto le hubiese permitido ver por más tiempo alguno de tantos lugares por los que pasaba de vez en cuando.
Amaba también aquellos lugares donde la lluvia era frecuente. El ruido de las gotas golpeteando contra todo lo que hubiese a su paso, los pequeños riachuelos que se formaban en cualquier pendiente y ese aroma que sólo la lluvia puede producir eran en su conjunto, otro de los lugares que este viento ansiaba recorrer cada que tuviera la oportunidad.
Existía sin embargo, otro lugar que de hecho se le antojaba muy incómodo. Hacía desde luego, un calor endemoniado que incluso hacía que su temperatura se elevara. Además de esto, el lugar era seco como pocos así que la moneda corriente era que cada vez que atravesaba ese lugar, regresaba ligeramente hastiado, arrastrando con el todo el calor y polvo que pudiese imaginar. Y sin embargo, había un buen motivo para andar de vez en cuando en esas no tan agradables tierras.
Y es en este momento, que aquella mujer del discurso toma importancia. Pues era el motivo por el cual el viento andaba alegremente por esos lugares que de otro modo le hubieran parecido insoportables. Ya fuera para alegrarle un poco el día, soplando a veces un poco de más, agitando su pelo. Ya fuera compartiendo un poco de ira. Y aún llevándose de vez en cuando sus lágrimas, rodeándola suavemente como queriendo decirle que todo pasará y que en algún momento las cosas mejoraran…

16 de noviembre de 2011

Corazones

Dice Mario que lo tuyo, tu problema
es ser de aquellos corazones coraza.
Que lo tuyo es miedo, no malas intenciones,
pequeña y dulce corazón coraza.



Difiero, lo tuyo también es de abrojo,
vida entre un clima agreste, temor y agresión.
Corazón abrojo, tocarte hiere.
Corazón abrojo, se defiende, muerde.


Y según Romero, también los hay de mimbre,
que se doblan, que resisten, que jamás se rompen.
Corazón que se forra de espuma, se esconde.
Corazón de mimbre, se dobla antes que partirse.



Y queda el mío, corazón carne trémula,
corazón puño sangrante, latir a veces cansino.
Y desde luego, no lo niego, también a veces:
Coraza, abrojo, mimbre y desatino.





Yep, esto ya está en el fb. Sólo quería unirlo, Mario es Benedetti, Romero es un cantante, y los otros dos son míos. Fin de la historia.

7 de noviembre de 2011

El gato con los pies de trapo


Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Podríamos imaginarnos que el pobre gato del cuento vivía en la total y absoluta amargura. Y esto desde luego se debía en parte a su condición, pues claro; ¿Quién no estaría triste de vivir en la triste situación de ser un gato bizco y semiparalítico? Sin embargo, la mayor inconformidad de este gato, -a partir de ahora nuestro gato- podía ser otra, muy distinta a las características de su existencia.

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
 Un cuento bastante malo, sin acción. No hay princesas, dragones o finales felices. Sólo nuestro gato. Y desde luego, esto nos puede hacer pensar que nuestro gato vivía siempre molesto. Desde luego, este nuestro gato y su cuento breve no se parecía en nada aquel otro cuento del tipo que cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Cuando menos aquel tipo era capaz de dejar absorto a cualquiera, pensando mil y un cosas. ¿Qué soñaba antes de despertar? ¿Qué dinosaurio era aquél que estaba allí? ¿Qué habría hecho aquél tipo en cuanto vio a aquél dinosaurio salido directamente de sus sueños? Por cosas como esta, podrán imaginarse que nuestro gato vivía terriblemente molesto. El era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. Y ya. El no hacía, no decía, no se movía, no despertaba, no hacía nada. Sólo estaba. Desde luego, muchas veces cambiaba de color. A veces era blanco, a veces marrón, a veces negro y las menos, pinto. Lo mismo aplicaba para los pies de trapo. A veces eran sucios remiendos que parecían haber sido pasados por el sucio piso una y otra vez, a veces brillantes pies de satín e incluso alguna vez, pies de trapos multicolores. ¿Te imaginas? Un gato camaleónico que no podía moverse, que no hacía nada y que incluso parecía estar en el limbo.

Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Y sí. Según la descripción el gato podría estar en cualquier o ningún lugar. Seguramente estaba tirado en un cuarto blanco. De esos que vuelven locas a las personas. O quizá en la cima del mundo, rodeado de nieve y silencio. O quizá en las profundidades de la tierra, rodeado de oscuridad y silencio. Pero seguramente nadie se imaginaría a este nuestro gato en una fiesta, tirado en la playa o tirado en la ventana de un edificio de una gran ciudad viendo cómo caía la lluvia a través del cristal. Eso último hubiera hecho de nuestro gato un gato nostálgico y hubiera sido un gran cuento. Pero no, nuestro gato no hacía nada y estaba rodeado de nada.

Y desde luego, este cuento de nuestro gato con los pies de trapo y los ojos al revés era muy malo. Hacía reír a muy pocos niños. Ahora mismo sólo podría mencionarte a alguno cuya sonrisa era más fácil de conseguir hace 20 años. Pero por otra parte, muchas veces era utilizado para salirse por la tangente, Para dejar sin un cuento a lindas niñas de sonrisa radiante y vestidos rojos. Así que sin más, el cuento de nuestro gato fue cayendo en el olvido. Situación que podría parecer triste, pero que en realidad no lo es.

Imagínate a nuestro gato. Han pasado muchos años y ya nadielo cuenta. Podríamos pensar que desapareció en el tiempo como un mal chiste o un mal sabor de boca.  Pero no fue así. Con tanto tiempo libre, podrás imaginarte que nuestro gato comenzó a aburrirse. Ya nadie lo contaba, así que ya nada le exigía permanecer quieto, tirado en la nada. Sin embargo, es necesario mencionar que después de mucho tiempo de ser contado como un gato que no se mueve, el pobre estaba por demás entumido. Así que paso largos días intentando moverse, levantarse.

 Y sí, poco a poco comenzó a sentirse. Primero las orejas. Y pudo escuchar su respiración, sus latidos y quizá el pasar de alguna casi imperceptible corriente de viento. Luego el cuello, la cola, parte del cuerpo y así, hasta que llegó a los pies. Situación que se antojaba complicada, pues desde luego ¿cómo podría moverse con esos pies de trapo? ¿Cómo podría levantarse con esos pies de trapo?

 Y sin embargo, lo logró. Con mucho esfuerzo al principio. Caminando  como un recién nacido, como un borracho después y a base de práctica y esfuerzo, logro caminar con la docilidad de cualquier gato. Cualquier gato enfundado en calcetines, claro. Y desde luego, no sólo se había producido un cambio en la capacidad de nuestro gato para moverse. Resulta que también poco a poco, fue adquiriendo la capacidad de observar, de sentir, de pensar. Sin embargo no podía hacer mucho estando en ese lugar vacío. No había nada salvo el. El gato con los pies de trapo y los ojos al revés. Sin embargo, un día algo pasó.

 Nuestro gato caminaba tranquilamente en el infinito lugar vacío cuando de pronto cayó al suelo, sin poder moverse. A la par de esto comenzaba a tomar un color blanco, totalmente blanco mientras que sus patas se tornaban azules. Y de repente pudo observar algo. Había a su alrededor una gran cantidad de cosas que él no conocía pero que desde luego llamaron su atención, luego todo desapareció. Y volvió a aparecer, y a desaparecer. Y apareció, y desapareció. Todo esto mientras escuchaba estas palabras:

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Al terminar la última frase, nuestro gato pudo moverse de nuevo. Sin embargo aquél lugar vacío ya no era tal. Habían aparecido de no sé donde, algunos objetos. Parte de lo que había visto al quedarse paralizado ahora yacía ante él. Desde luego, esto le causó una gran curiosidad y se la pasó largo tiempo observando todos estos objetos. En realidad estos no eran más que una revista y algunos recortes. Sin embargo nuestro gato no sabía que tales cosas eran lo que eran. De modo que quedó muy sorprendido ante tal hallazgo. De repente –y en realidad no sabemos cuánto tiempo pasó, se escucharon de nuevo las palabras-

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Y de repente, más cosas aparecían ante nuestro gato. Juguetes, ropa, cobijas, camas, dulces. Todo lo que nunca antes había podido ver ahora se hallaba ante él. Poco a poco no sólo aparecieron cosas. Sino que empezó a percibir aromas, sensaciones. A veces un calor que lo aletargaba. A  veces frío, demasiado frío. A veces el olor de la tierra mojada y algunas otras el inconfundible aroma del mar. Desde luego, nuestro gato ahora se sentía totalmente diferente. Ahora conocía muchas cosas que antes ni siquiera podía imaginar.

 Y sucedió, que algún día mientras nuestro gato leía alguno de tantos libros que ya habían aparecido en este su lugar ya no tan vacío (Y no me pregunten cómo, pero nuestro gato aprendió a leer), de nuevo se quedo parado. Y escucho de nuevo:

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Sin embargo, algo había de raro en esta ocasión. La voz que dictaba el cuento parecía molesta, muy molesta. Fastidiada, como si hubiera una gran infelicidad en ella. A la par de esto, nuestro gato pudo observar dos caritas muy parecidas. Ambas con lágrimas en los ojos y una gran cara de tristeza. Esto desde luego, hizo sentir mal a nuestro gato. Tanto que no notó lo que había aparecido en esta ocasión mientras el simplemente cerraba los ojos, tratando de olvidar esas imágenes que le habían producido una gran incomodidad.

 Sin embargo, en algún momento volvió a abrir los ojos y observó aquel extraño y nuevo objeto que tenía frente a él. Un reluciente y negro armatoste lleno de botones con letras pintadas en cada uno de ellos y hojas de papel estaban a su lado. Nuestro gato, aún con cierta pesadumbre se acercó a este nuevo objeto observándolo detenidamente. De algún modo coloco una hoja en aquel armatoste y comenzó a presionar botones, extrañado ante semejante invención.

 -asdTahsfkaw409hEdkljsdhfkjq3q   qu0Adslidu q33u qwr uy dasdaosdas Mahsdaksckcnea Osdadas  asjadhksdh ajfkahdsfkjahjfafk Dsasdakjsdh Adgsyierusdfhsdfsdf Nadasdasaiutpwyw Iasdhasdhakjsdhakjdhaskjd-

 Y poco a poco siguió practicando. Sin embargo la imagen de esos dos pequeños seguía en su cabeza. Y así pasó algún tiempo. Tiempo en el cual nuestro gato se hizo de un mundo muy parecido al nuestro, lleno de cosas por observar y por hacer. Lo que finalmente lo llevaría a ser un gato por demás instruido. Sin embargo estando solo difícilmente podía pensar en algo más que el (aunque esta situación aplica para los gatos verdaderos también). Y aún a pesar de esto, la imagen de aquellos niños seguía rondando en su cabeza.

 Desde luego, aún era habitual que nuestro gato quedara paralizado de vez en cuando y escuchara:

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

 Y de repente, esto le provocó una gran idea. Recorrió ese enorme lugar que antes fue su lugar vacío, buscando desesperadamente. Hasta que encontró aquel armatoste en el que tiempo atrás había escrito. Colocó una hoja y comenzó a escribir, lentamente:

 Este era un escritor, que tenía dos hijos, los cuales tristes lloraban…
 De repente, una voz sonó en algún lugar: ¿Dónde estoy?
 Raudo y veloz nuestro gato se lanzó a ubicar la fuente de ese sonido. Y en poco tiempo lo encontró. Parado frente a él, se encontraba el mismo sujeto que tiempo atrás lo había llamado y había hecho aparecer frente a él, ese armatoste para escribir.
 El hombre parecía confundido. Muy confundido. Y en cuanto vio a nuestro gato no pudo hacer otra cosa que sorprenderse de nuevo.

 ¡El gato, el gato con los pies de trapo y los ojos al revés!

 Y este nuestro gato, con una mirada que era una mezcla de pesadumbre y paciencia se acercó a los pies de aquel hombre, pegándose a sus piernas para luego alejarse, esperando que el hombre entendiera el mensaje y lo siguiera.

 Afortunadamente este hombre entendió el mensaje y siguió a nuestro gato por su mundo. El mismo mundo que antes era un lugar vacío y que ahora se encontraba repleto de todas las cosas del mundo. Después de un tiempo que no sabemos si fue mucho o poco. Y después de que el escritor viera todo lo que había en el mundo de este nuestro gato, desapareció. Dejando a nuestro gato con la esperanza de lo que él quería, sucediera.

 Y en algún momento, que tampoco sabemos si fue poco o mucho tiempo después. Este nuestro gato se quedo paralizado de nuevo:

 Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
 -¡Sí!- contestaron dos voces al unísono
 -Este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. Y este gato vivía en un lugar maravilloso, lleno de todas las cosas que uno pudiera imaginarse. Y este lugar era todo y nada a la vez. Era campo fresco, una calurosa playa en un día de verano e incluso era mar embravecido. ¿Quieren que les cuente más?-
 Y de nuevo el ¡Sí! en las caritas encendidas de dos niños que se sonreían
 -Pues resulta que un día, este gato con los pies de trapo y los ojos al revés…- Y la historia se hizo larga. Esa fue una gran aventura para nuestro gato. Y le siguieron muchas, muchas aventuras más. Incluso, algún día creyó reconocer a la linda niña del vestido rojo. La linda niña del vestido rojo ahora convertida en una bella mujer que felizmente le contaba una historia a otra niña, con la misma sonrisa angelical que ella y otro vestido rojo.

 Y este, fue el cuento de nuestro gato. Nuestro gato con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?


 C O N T E X T O ! ! !

En fin, esto lo escribí a principios de año, en realidad me agrada el contraste que terminó mostrándose al acabar con el cuento. Desde luego, la intención era crear una especie de cuento infantil, aunque la deformación profesional me llevo a hacerlo no tan infantil, con cosas raras que se me fueron atravesando y demás. Desde luego, está atascado de referencias raras dedicadas a la dueña del cuento, porque finalmente fue un regalo de cumpleaños. Ya saben... uno no puede hacer otra cosa que esforzarse en lo que se es medianamente bueno y esperar que con la práctica y la correcta motivación, mejore.

BTW... Ese cuento del gato con los pies de trapo es bastante desconocido, jamás pensé que en base a eso se diera esa situación, situación rara que originó este cuento raro. C'est la vie! 

Desde luego, creo que el cuento le gustó :D

Eeeen fin, fuera de eso, no tengo nada más que decir.

30 de septiembre de 2011

Tornasol


Podrías ser el ave representativa de la escuela


Negro y tornasol, representación de la anarquía.
De un ser libre de andar altivo, de pecho henchido.
De pasos ligeros sobre un suelo indigno.
Rozando el mundo, y emprendiendo el vuelo.

Y sin embargo, jamás cumplió la única faena,
llevar una promesa a donde fuese necesario.
¿Se perdió en una corriente, resulto mal herido?
Importa poco, jamás llego a su destino.


Ok, lo primero podría ser una especie de sentir hacía mi no muy bien ponderada universidad. Lo segundo... mmm... Totalmente personal. Pero para la otra he de usar palomas mensajeras.


17 de septiembre de 2011

Días perdidos #2


No soy príncipe, ni mucho menos
jovenzuelo de Dinamarca.

No aspiro a reinar otra cosa,
tan solo mi propia vida.

Y entonces, ¿Con qué atrevimiento?
Pregunto a la sombra de la duda

¿Con que atrevimiento pides,
que emule tus andares, alma raída?

No te debo nada, ni oro u honores.
No me debes nada, ni tiempo o palabras.

Tu, vuelve a tu tierra olvidada, permite
que el óxido te cubra. Muere.

Y aquí, ni por la espada, ni el veneno.
Ni la culpa o por la pena honda

Otro rey ha muerto, la vida sigue.
¡Soy gobernante de una sola vida!

La magia del wifi

No conocía la soledad, hasta estar aquí.
Centro de mi mundo diario, capital de la gente vacía.
El suelo humedo y el reconocimiento de la insignificancia.

Ruido de fiestas lejanas, fuegos fatuos, rojo y azul,
Intermitentes falsas señales de una seguridad incierta.
El hogar, lejano en todos los sentidos, nadie me espera.
En la cartera, lo justo para una noche, rodeado y solo.

La vida no me ha derrotado, esta soledad,
Esta seguridad incierta y el quebrantamiento de todo.
Este sentir que nada tiene sentido, que todo esta perdido.
Todo eso es la oportunidad perfecta, el momento ideal.

La hora adecuada para marcar un corte, que no de venas.
Pasar a la otra página, en blanco pero con restos de la anterior.
Dos años buenos, que vengan otros dos,
Si no mejores, que sean distintos.

Mundo joven, la vida es larga.
Mañana quizá sea peor, y aún así
Habremos de dar la cara.

- la magia del wi-fi -

13 de septiembre de 2011

I.

Vil ser violento.
Arañando la carne
queda la muerte.

16 de agosto de 2011

Retrato de una andaluza


Tan sólo guardo la imagen de tu mirada altiva.
Observando al mundo desde la autoridad
que emana de tu porte de realeza,
de tu porte de mujer, heredera de la tierra.

Guardo la silueta de tu cuello, pilar del mundo,
tallado en ébano con singular maestría.
unión perfecta del altivo rostro, fortaleza;
con tus hombros desnudos, esbozo de delicadeza.

Después, tan sólo esperar un momento,
fugacidad que te da libertad, alegría.
Esperar el momento perfecto,
aquel en que un cante haga estallar tu cuerpo.




14 de agosto de 2011

Testamento

A mis siempre atentos detractores,
les dejo tres palabras: me he aburrido.
Cuídenlas bien, no son mi despedida,
sólo son la última carroña que les dejo.

A mis propios y personales Judas,
ni cien monedas de oro, ni una sola palabra.
Les dejo mi sombra, lugar que moran y envidian,
ahí la historia los hará mal recuerdo, olvido.

A mis no escasos maestros, mentores,
les dejo sólo una disculpa, lamento desde luego
no haber sido lo suficientemente dotado
para ver el mundo calado en sus zapatos.

Empero, aquellos que me fabrique a jirones
de todo cuanto me enseñaron (o entendí)
me ajustan bien, pude recorrer el mundo
hacer mi propio camino. Gracias.

A los amigos, compañeros, camaradas.
Una nueva disculpa, por no seguir el camino
que implícitamente seguíamos juntos.
Despreocúpense, todos seguirán mi rumbo.

Tercer disculpa, por la broma macabra.
Les dejo, desde luego, el entramado de palabras
de conversaciones trasnochadas, la red de
seguridad, para no rendirse o perder el camino.

Y a usted, a quien amo. A usted no puedo dejarle nada.
A usted siempre le di todo. Le di mi mismidad incluso.
A usted le dejo un títere, quizá el mismo sea un buen suplente.
Llámalo por mi nombre, y procura no asfixiarlo con tus hilos.

Y finalmente, a quien me amase. Lamento:
no habernos encontrado en circunstancias favorables,
o no haberla visto cruzar mi puerta dos veces.
La segunda para siempre. Ya nos veremos.

9 de agosto de 2011

Restos de hojas, facciones.

Leyendo, yo soñaba en sinsentidos.
Mi visión del mundo,
Irónicamente pensaba que esto me vuelve una persona impresentable
la vida es demasiado corta para pasársela mal...”
sin ataduras o inconvenientes temores
Y Aún a veces quiero "salvar al mundo”.
Las palabras puntuales, sin discusiones, sólo la posibilidad de establecer
Mi hombría no se discute,
Dame una botella de vodka,
No sólo eufemismos, en resumen, que pueda soñar contigo.
Quiero volver a polarizar La democracia. el ejemplo perfecto de ti,
Y pensé (o quizá Freud pensó) En mi contra, en los ojos, siempre los ojos…
Mi suerte no es tan alentadora como otras.
No sería tan acertado pero indudablemente estaría más cómodo.
De la esquizofrenia al éxito.
Así, escuchando al arcángel Michel, Pero lo he de mover fugazmente.
Sobre las posibilidades de confundir al respetable,
El Panóptico a nivel universal.
Haciendo memoria en mi propio y privado Panteón:
Quería Tango, uno que diga todo lo necesario,
Hablando lo suficiente para convencer a papá de tener un encuentro casual.
Aunque a veces, moriría por cambiarlo.

"Literalmente, es pedacería de algo por ahora muerto. Comienza el día y una luz sentimental.."

27 de junio de 2011

Lugares increíbles (título sujeto a cambios)

Puedes irte, alcanzar a la tristeza.
Irte al sur y acompañar a la miseria,
al norte y combinar la aridez, la solitud
de sus parajes, con tus deseos imposibles
de vaciar tu alma, de huir del mundo,
de vivir como alma en pena.

Puedes, si así lo deseas, irte a la costa
y ahogar las posibilidades en el mar.
Ahí donde tus temores son rémoras
de todo lo que pudo haber sido.
Ahí donde tu incertidumbre es
depresión, hondonada, región abisal
donde toda posible historia muere de frío.

Y si tomases esos rumbos, procura
que sean sólo destinos temporales,
o el lugar de tus peores vacaciones.
Procura volver aquí, donde el mundo
día a día trabaja por tener lo que quiere.
Vuelve aquí, donde las cosas suceden,
aquí donde toda historia merece ser contada.

Vuelve aquí, donde aún queda esperanza,

29 de mayo de 2011

Fraseo incoherente antes de dormir #1

Hará una o dos noches que considero
que todo tiempo pasado fue peor.
Reniego de la añoranza, del volver "Gardeliano"
y de las huellas, de las mnemias de un tal Freud...


16 de mayo de 2011

La última faena

Música que ensordece, alaridos y la tierra que ligeramente asciende hasta entrar por las fosas nasales. Huele... A la última de las glorias, al mejor de los momentos, a la ovación de Tique, del mismo Zeús.

Avanzar por aquella oscuridad, donde a la distancia un punto blanco parece enceguecer con su resplandor de luz de día. Poco a poco, con los majestuosos pasos de quien confiado encara a su destino. Altivo, con el temor echado a un lado por el apéndice que se mueve ligeramente al andar del héroe.

Rememora, la primera vez. La violenta primer acometida que sin embargo supo evadir por algún secreto arte. También recuerda el primer choque violento, cara a cara. Igualmente rememora con orgullo su supuesto andar triunfante tras el choque, mientras el otro ya no se tiene en pie y es llevado a rastras.

La luz poco a poco lo rodea, y se encuentra de nuevo en aquel lugar de victorias y derrotas, de muerte y vida. El paso sereno no logra sacar de su mente el dolor de sus enjutas extremidades, indudablemente debilitadas por años y años de enfrentamientos.

Finalmente encuentra a su rival. Reconoce que apenas es un crío, confundido aunque lleno de esa vitalidad característica de su edad... Y el crío arremete, impulsivamente. Sin mayor problema, el héroe se desembaraza de el, con un movimiento que casi denota hastío, el crío sin embargo, se devuelve de la fallida acometida y se lanza impetuoso, cogiendo al héroe. Quien sin embargo logra desafanarse de nuevo, no sin tropezar pues la edad ya no juega a su favor...

La última faena del monumental toro blanco apenas empieza... Igual que otras tantas veces. La vida o la muerte aguardan. La paz... Algún día. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

14 de mayo de 2011

Frases al aire.

Última frase de la noche -o primera del día-. Quizá en un rato tenga algo más.

"Extraño su despertar de la siesta vespertina, sus ojos,
donde de el sueño y sus sueños quedaba algún recuerdo"

13 de mayo de 2011

Melancolía

He visto morir a un hombre ante el peso de la pluma
con su espada desfallecer ante las letras, los puntos finales.
He visto también caer a un hombre, ante mil interrogantes.
Ante la incertidumbre de los puntos suspensivos.

He visto que de esos hombres malheridos rezumaba…
No era tinta, no era sangre… ¡Bilis negra!
Entonces comprendí, su sufrimiento no amainaba.
Rezumaban perdidas, ausencia, penas.


Jo... Después de los errores que hubo en blogger estos días al fin pude subir esto. Como breviario cultural. El titulo viene precisamente de este asunto de la bilis negra. Lo malo del asunto es que lo googlee (Sí, yo uso el verbo googlear) por casualidad y todo el referente de la melancolía/bilis negra es totalmente nefasto y deprimente. Lástima por los que saben, yo paso.

9 de mayo de 2011

Dicen...

Yo sí he visto morir a un hombre ante el peso de la pluma
y a la espada desfallecer ante las letras, los puntos finales.
He visto también caer a un hombre, ante mil interrogantes.
ante la incertidumbre de los puntos suspensivos.

Y he visto que de esos hombres malheridos rezumaba tinta...

Frases tiradas al aire, a ver si mañana se puede hacer algo con esto.

8 de mayo de 2011

Aunque ya no permitas

Aunque ya no permitas que mis manos te acaricien.
Aunque ya no consientas que mis ojos
y mis amores te invadan.

Aunque ya no sirvan mis versos
para llenar de alegría y amor tu alma.

Aunque ya sólo te acuerdes
de un mísero poeta muy de cuando en cuando.

aunque tu futuro esté muy lejos
de mis lejanos e indómitos sueños.

aunque me invadan la soledad,
la tristeza y el cariño.

No te preocupes, mi niña, que aún
tengo llena de amor el alma


Yep... Este es uno de esos grandes favoritos, clásicos que nunca pasan de moda. Aunque no es mío.

7 de mayo de 2011

Sueño de una noche de Luciano.

Contexto, contexto... Este cuento, escrito aproximadamente hace un año obedece más a una tarea que a algo escrito por gusto propio. Primero mencionaré que para mi es un texto mamón, insufrible y lleno de chaquetas mentales hechas para complacer a la gente. Pero bueno... al parecer tuvo una buena acogida y es de las pocas cosas que ya están hechas y en las cuales no puedo trabajar de momento. Así que ahí va. Integro.


Referencias: Diálogos-Historia Verdadera, de Luciano de Samosata. La Ley Innata de Extremoduro, para los "capítulos". Y pellizcos Nietzchianos, cínicos, satíricos y demás mescolanzas varias.



El Sueño de Luciano

Daniel Rosas García

I Preludio al sueño

La imaginación es el preludio al caos reinante en los sueños, un dulce paliativo de todo cuanto podemos encontrarnos al ceder ante el pacificador abrazo de Morfeo. ¡Y es que no hay duda! Bien es cierto que los sueños pueden ser tan sublimes que si acaso pudiésemos habitar permanentemente en ellos lo haríamos de buen agrado. Finalmente, si lo hiciéramos, no habríamos de perdernos grandes cosas en el mundo de la vigilia. Sin embargo, y a pesar de que pudiéramos hacerlo, siempre tendremos nuestros eternos temores para evitar que permaneciéramos más tiempo del realmente necesario inmersos en los sueños. Más de una vez he tenido visiones inquietantes, aterradoras, sublimes. Sí, pero son sólo sueños. Y sin embargo cuan útiles me han sido tales terrores y placeres nocturnos para entender en más de una ocasión, tantos problemas que si bien son mundanos en sí mismos, no son tan frívolos en sus orígenes.

Pero bueno, sería prudente dejar de lado tantos pensamientos que sólo traerían tribulaciones a una noche tan tranquila como esta. Lo mejor será dormir.

II El sueño

Desperté –o eso pensé-. Pues a pesar de estar consciente no podía ver nada, y sin embargo escuchaba claramente una multitud a mi alrededor. Pocos segundos después sentí cierto frío en los parpados. ¡Era el frío del metal! Pero, ¿Qué podría tener en la cara que me impidiera ver cualquier cosa? Con relativa calma me dedique durante un momento a escuchar, tratando de descubrir que pasaba a mí alrededor.

Casi todo era silencio. Salvo lo que parecía ser un grupo de mujeres sollozando. Con el pasar del tiempo, este ruido fue intensificándose a la par de que más voces se unían a tal concierto de llanto desgarrador. Súbitamente, comprendí que ruido era aquél.

¡Plañideras! Indudablemente ese llanto sólo podría provenir de ellas. Por lo tanto no tarde mucho en deducir que era aquel frío metal en mis ojos. Monedas para Carón –pensé con cierta pesadumbre y sin embargo en calma-. La muerte me había alcanzado cuando menos pude sentirla, situación que hasta cierto punto me podría hacer sentir afortunado. Y sin más, me dedique a escuchar con ávida curiosidad cuanto sucediera en mi funeral.

Realmente no hubo nada digno de recordarse. Voces que jamás había escuchado hablando de mí, como si en vida hubiese sido su objeto de devoción; voces conocidas hasta el hartazgo, casi siempre por su falso servilismo, vituperando mi despedida; Y las plañideras. Quizá ellas eran los actores más convincentes dentro del circo de mi muerte. Y bueno, con el poco interés que esto me producía. Decidí entregarme sin más al sueño que me llevaría –según la lógica de tan extraño acontecimiento- a la muerte misma.

Sobra decir que en cuanto abrí los ojos, me encontraba en el infierno mismo. Sin mayor aprensión comencé a explorar el lugar. Y desde luego encontré cosas maravillosas, y terribles. Cosas de las que sería mejor no hablar aquí y quedarán para ser escritas más adelante. Baste decir que finalmente desperté –por tercera vez y ahora sí, alejado del sueño- con la firme idea de mostrar todo cuanto vi en aquella pequeña aventura nocturna.

III Lo de fuera

¡Qué desilusión! Aquél sueño de supuestos terrores nocturnos resulto no ser más que una ilusión de lo que jamás podremos ser. Y con ello desde luego, no me refiero al deseo de ser almas en pena o errabundos visitantes del Hades. Me refiero, sin embargo, a la imposibilidad de pensarnos similares a otros. Enceguecidos como estamos por deseos de grandeza, por el sentimiento despreciable de sentirnos insignificantes o incluso, por ignorancia. ¿Y de que sirven estos deseos que nos vuelven ajenos al mundo. Los deseos de grandeza –y la soberbia que estos acarrean- sólo nos granjea la aberración de terceros. Nuestra imaginaria inferioridad sólo nos otorga la indiferencia y el olvido. ¿Y la ignorancia? Pensándolo bien contra ella no tengo nada. Sólo el que ignora lo que sucede puede llevar una vida tranquila. Quizá lo mío sea envidia ante el ignorante y su existencia alejada de todo. Y sin embargo, esto es sólo lo que pienso –muy ligeramente- sobre lo que he podido ver en otros. Sin embargo, estar consciente de sus fallas no me enaltece ni me santifica en modo alguno. Quizá sea necesario que considerara si yo mismo podría ser partícipe de la visión fantástica de mis sueños.

IV Lo de dentro

Pensar si soy digno de mis ideas. ¡Qué desilusión podría llevarme! Sí. Es cierto que encuentro detestables tanto los delirios de grandeza como el desprecio por uno mismo. Y sin embargo ¿Qué me asegura que no estoy tan cerca del uno como del otro?

Cualquier día podría darme cuenta de mi enorme soberbia. Y entonces haría hasta lo indecible para acabar con ella. Incluso podría acabar conmigo mismo, volverme tan miserable como el que más. Y cumplir mi objetivo sería un gran logro.

¡Alabado sea el hombre que acabó con su soberbia y ahora es un miserable! –gritarían algunos-. Y estos elogios indudablemente terminarían con mi penosa aberración a mí, llevándome de nuevo a la soberbia.

¡Mírenme! ¡Soy el hombre que logró volverse miserable y aprendió a ser despreciado! ¡Soy el orgulloso hombre que se desprecia a sí mismo!

Luego, darme cuenta de semejante paradoja. Y verme siempre encerrado en ella. El círculo del soberbio y del mezquino. El eterno retorno al punto de partida.

Indudablemente lo que tengo es envidia de los ignorantes. ¿Qué problemas podrían tener ellos con una u otra vida? Y sin embargo, también sería una barbaridad pensar siquiera en un mundo formado bajo la idea de la ignorancia como un bien supremo.

Semejante encrucijada sólo me lleva a preguntas que no podré contestar. Será mejor olvidar todo esto.

V La realidad

Lo cierto es –y no lo digo sin cierta pesadumbre- que no habrá igualdad alguna entre los vivos mientras estos estén… Vivos. Así, la igualdad es sólo un sueño inalcanzable para nosotros.

Sin embargo, tampoco considero prudente esparcir semejante pesimismo. Quizá sea mejor dar un ápice de esperanza. Inventar alguna historia con un falso final redentor…

Y entonces, desperté. Ni yo era Luciano. Ni estas sus palabras. Sólo fue un sueño por demás irónico. Supongo que su polvorienta calavera no ha de estar muy satisfecha de verse distinguida de entre otras tantas menos afamadas.

6 de mayo de 2011

Paréntesis

Escribo:

Que sí algún día pensaras
en desconfiar de alguien en el mundo,
te pido sea de mí.

Desconfía de las escasas sonrisas,
(pues ningún gesto demostraría jamás mi dicha)
de las secas palabras,
(pues las palabras no me alcanzan)
de los ínfimos regalos.
(pues son solo baratijas)
Desconfía, incluso
de la única vez que te dije
que te quiero.
(Pues a la otra palabra, aún le temo)
Los dos sabemos que he mentido.

Desconfía de todo cuanto he dicho,
salvo de esta última oración:
Necesito tiempo,
(el suficiente para estar contigo)
para reordenar (es decir, unir con la tuya)
mi vida.

Tal vez necesito hacer un paréntesis...
(O quizá varios).



Ok... Este tiene años. En realidad la idea salió después de pensar un poco en mi no tan extraña incapacidad de decir las cosas importantes de forma medianamente simple. Por aquella necesidad de hablar y darme a entender entre líneas.

Por otra parte, siempre pensé que la mejor forma de entregar esto sería con los paréntesis escritos en uno de estos papeles delgados y semitransparentes. Aunque claro, esas son ideas cursis que la gente tiene. XD

Imaginarios, idealizaciones, expectativas.

Que el sol opaque el brillo de tus ojos,
y el fulgor de la luna sea lo único que me hipnotice.
Que tus ojos sean tan comunes, tan vacíos
tan grises como los del resto del mundo.

Que el viento sople a mi favor, y se lleve tu aroma
dejándome sólo la irresistible fragancia de las flores.
O que el mismo no exista, no juegue con tu pelo
Y así luzcas estática, impávida, sin vida.

Que tu sonrisa no me encante, que sea cualquier cosa,
que no sea mi inspiración, que no me dé fortaleza.
Y que tus palabras, tus gestos, tus abrazos
estén vacíos, que no sean de esos que protegen del mundo.

Y que esto no te ofenda. Pues al sol, la luna
los ojos grises y la fragancia irresistible de las flores
siempre podre tenerlas de forma oportuna.

Tus ojos, tu fragancia, tu sonrisa. En fin, tus colores
quizá se vayan mañana, quizá no vuelvan nunca.
He ahí mis expectativas


Desde luego que ha habido producción. Aunque la mayoría está regada en libretas y hojas sueltas...