29 de mayo de 2011

Fraseo incoherente antes de dormir #1

Hará una o dos noches que considero
que todo tiempo pasado fue peor.
Reniego de la añoranza, del volver "Gardeliano"
y de las huellas, de las mnemias de un tal Freud...


16 de mayo de 2011

La última faena

Música que ensordece, alaridos y la tierra que ligeramente asciende hasta entrar por las fosas nasales. Huele... A la última de las glorias, al mejor de los momentos, a la ovación de Tique, del mismo Zeús.

Avanzar por aquella oscuridad, donde a la distancia un punto blanco parece enceguecer con su resplandor de luz de día. Poco a poco, con los majestuosos pasos de quien confiado encara a su destino. Altivo, con el temor echado a un lado por el apéndice que se mueve ligeramente al andar del héroe.

Rememora, la primera vez. La violenta primer acometida que sin embargo supo evadir por algún secreto arte. También recuerda el primer choque violento, cara a cara. Igualmente rememora con orgullo su supuesto andar triunfante tras el choque, mientras el otro ya no se tiene en pie y es llevado a rastras.

La luz poco a poco lo rodea, y se encuentra de nuevo en aquel lugar de victorias y derrotas, de muerte y vida. El paso sereno no logra sacar de su mente el dolor de sus enjutas extremidades, indudablemente debilitadas por años y años de enfrentamientos.

Finalmente encuentra a su rival. Reconoce que apenas es un crío, confundido aunque lleno de esa vitalidad característica de su edad... Y el crío arremete, impulsivamente. Sin mayor problema, el héroe se desembaraza de el, con un movimiento que casi denota hastío, el crío sin embargo, se devuelve de la fallida acometida y se lanza impetuoso, cogiendo al héroe. Quien sin embargo logra desafanarse de nuevo, no sin tropezar pues la edad ya no juega a su favor...

La última faena del monumental toro blanco apenas empieza... Igual que otras tantas veces. La vida o la muerte aguardan. La paz... Algún día. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

14 de mayo de 2011

Frases al aire.

Última frase de la noche -o primera del día-. Quizá en un rato tenga algo más.

"Extraño su despertar de la siesta vespertina, sus ojos,
donde de el sueño y sus sueños quedaba algún recuerdo"

13 de mayo de 2011

Melancolía

He visto morir a un hombre ante el peso de la pluma
con su espada desfallecer ante las letras, los puntos finales.
He visto también caer a un hombre, ante mil interrogantes.
Ante la incertidumbre de los puntos suspensivos.

He visto que de esos hombres malheridos rezumaba…
No era tinta, no era sangre… ¡Bilis negra!
Entonces comprendí, su sufrimiento no amainaba.
Rezumaban perdidas, ausencia, penas.


Jo... Después de los errores que hubo en blogger estos días al fin pude subir esto. Como breviario cultural. El titulo viene precisamente de este asunto de la bilis negra. Lo malo del asunto es que lo googlee (Sí, yo uso el verbo googlear) por casualidad y todo el referente de la melancolía/bilis negra es totalmente nefasto y deprimente. Lástima por los que saben, yo paso.

9 de mayo de 2011

Dicen...

Yo sí he visto morir a un hombre ante el peso de la pluma
y a la espada desfallecer ante las letras, los puntos finales.
He visto también caer a un hombre, ante mil interrogantes.
ante la incertidumbre de los puntos suspensivos.

Y he visto que de esos hombres malheridos rezumaba tinta...

Frases tiradas al aire, a ver si mañana se puede hacer algo con esto.

8 de mayo de 2011

Aunque ya no permitas

Aunque ya no permitas que mis manos te acaricien.
Aunque ya no consientas que mis ojos
y mis amores te invadan.

Aunque ya no sirvan mis versos
para llenar de alegría y amor tu alma.

Aunque ya sólo te acuerdes
de un mísero poeta muy de cuando en cuando.

aunque tu futuro esté muy lejos
de mis lejanos e indómitos sueños.

aunque me invadan la soledad,
la tristeza y el cariño.

No te preocupes, mi niña, que aún
tengo llena de amor el alma


Yep... Este es uno de esos grandes favoritos, clásicos que nunca pasan de moda. Aunque no es mío.

7 de mayo de 2011

Sueño de una noche de Luciano.

Contexto, contexto... Este cuento, escrito aproximadamente hace un año obedece más a una tarea que a algo escrito por gusto propio. Primero mencionaré que para mi es un texto mamón, insufrible y lleno de chaquetas mentales hechas para complacer a la gente. Pero bueno... al parecer tuvo una buena acogida y es de las pocas cosas que ya están hechas y en las cuales no puedo trabajar de momento. Así que ahí va. Integro.


Referencias: Diálogos-Historia Verdadera, de Luciano de Samosata. La Ley Innata de Extremoduro, para los "capítulos". Y pellizcos Nietzchianos, cínicos, satíricos y demás mescolanzas varias.



El Sueño de Luciano

Daniel Rosas García

I Preludio al sueño

La imaginación es el preludio al caos reinante en los sueños, un dulce paliativo de todo cuanto podemos encontrarnos al ceder ante el pacificador abrazo de Morfeo. ¡Y es que no hay duda! Bien es cierto que los sueños pueden ser tan sublimes que si acaso pudiésemos habitar permanentemente en ellos lo haríamos de buen agrado. Finalmente, si lo hiciéramos, no habríamos de perdernos grandes cosas en el mundo de la vigilia. Sin embargo, y a pesar de que pudiéramos hacerlo, siempre tendremos nuestros eternos temores para evitar que permaneciéramos más tiempo del realmente necesario inmersos en los sueños. Más de una vez he tenido visiones inquietantes, aterradoras, sublimes. Sí, pero son sólo sueños. Y sin embargo cuan útiles me han sido tales terrores y placeres nocturnos para entender en más de una ocasión, tantos problemas que si bien son mundanos en sí mismos, no son tan frívolos en sus orígenes.

Pero bueno, sería prudente dejar de lado tantos pensamientos que sólo traerían tribulaciones a una noche tan tranquila como esta. Lo mejor será dormir.

II El sueño

Desperté –o eso pensé-. Pues a pesar de estar consciente no podía ver nada, y sin embargo escuchaba claramente una multitud a mi alrededor. Pocos segundos después sentí cierto frío en los parpados. ¡Era el frío del metal! Pero, ¿Qué podría tener en la cara que me impidiera ver cualquier cosa? Con relativa calma me dedique durante un momento a escuchar, tratando de descubrir que pasaba a mí alrededor.

Casi todo era silencio. Salvo lo que parecía ser un grupo de mujeres sollozando. Con el pasar del tiempo, este ruido fue intensificándose a la par de que más voces se unían a tal concierto de llanto desgarrador. Súbitamente, comprendí que ruido era aquél.

¡Plañideras! Indudablemente ese llanto sólo podría provenir de ellas. Por lo tanto no tarde mucho en deducir que era aquel frío metal en mis ojos. Monedas para Carón –pensé con cierta pesadumbre y sin embargo en calma-. La muerte me había alcanzado cuando menos pude sentirla, situación que hasta cierto punto me podría hacer sentir afortunado. Y sin más, me dedique a escuchar con ávida curiosidad cuanto sucediera en mi funeral.

Realmente no hubo nada digno de recordarse. Voces que jamás había escuchado hablando de mí, como si en vida hubiese sido su objeto de devoción; voces conocidas hasta el hartazgo, casi siempre por su falso servilismo, vituperando mi despedida; Y las plañideras. Quizá ellas eran los actores más convincentes dentro del circo de mi muerte. Y bueno, con el poco interés que esto me producía. Decidí entregarme sin más al sueño que me llevaría –según la lógica de tan extraño acontecimiento- a la muerte misma.

Sobra decir que en cuanto abrí los ojos, me encontraba en el infierno mismo. Sin mayor aprensión comencé a explorar el lugar. Y desde luego encontré cosas maravillosas, y terribles. Cosas de las que sería mejor no hablar aquí y quedarán para ser escritas más adelante. Baste decir que finalmente desperté –por tercera vez y ahora sí, alejado del sueño- con la firme idea de mostrar todo cuanto vi en aquella pequeña aventura nocturna.

III Lo de fuera

¡Qué desilusión! Aquél sueño de supuestos terrores nocturnos resulto no ser más que una ilusión de lo que jamás podremos ser. Y con ello desde luego, no me refiero al deseo de ser almas en pena o errabundos visitantes del Hades. Me refiero, sin embargo, a la imposibilidad de pensarnos similares a otros. Enceguecidos como estamos por deseos de grandeza, por el sentimiento despreciable de sentirnos insignificantes o incluso, por ignorancia. ¿Y de que sirven estos deseos que nos vuelven ajenos al mundo. Los deseos de grandeza –y la soberbia que estos acarrean- sólo nos granjea la aberración de terceros. Nuestra imaginaria inferioridad sólo nos otorga la indiferencia y el olvido. ¿Y la ignorancia? Pensándolo bien contra ella no tengo nada. Sólo el que ignora lo que sucede puede llevar una vida tranquila. Quizá lo mío sea envidia ante el ignorante y su existencia alejada de todo. Y sin embargo, esto es sólo lo que pienso –muy ligeramente- sobre lo que he podido ver en otros. Sin embargo, estar consciente de sus fallas no me enaltece ni me santifica en modo alguno. Quizá sea necesario que considerara si yo mismo podría ser partícipe de la visión fantástica de mis sueños.

IV Lo de dentro

Pensar si soy digno de mis ideas. ¡Qué desilusión podría llevarme! Sí. Es cierto que encuentro detestables tanto los delirios de grandeza como el desprecio por uno mismo. Y sin embargo ¿Qué me asegura que no estoy tan cerca del uno como del otro?

Cualquier día podría darme cuenta de mi enorme soberbia. Y entonces haría hasta lo indecible para acabar con ella. Incluso podría acabar conmigo mismo, volverme tan miserable como el que más. Y cumplir mi objetivo sería un gran logro.

¡Alabado sea el hombre que acabó con su soberbia y ahora es un miserable! –gritarían algunos-. Y estos elogios indudablemente terminarían con mi penosa aberración a mí, llevándome de nuevo a la soberbia.

¡Mírenme! ¡Soy el hombre que logró volverse miserable y aprendió a ser despreciado! ¡Soy el orgulloso hombre que se desprecia a sí mismo!

Luego, darme cuenta de semejante paradoja. Y verme siempre encerrado en ella. El círculo del soberbio y del mezquino. El eterno retorno al punto de partida.

Indudablemente lo que tengo es envidia de los ignorantes. ¿Qué problemas podrían tener ellos con una u otra vida? Y sin embargo, también sería una barbaridad pensar siquiera en un mundo formado bajo la idea de la ignorancia como un bien supremo.

Semejante encrucijada sólo me lleva a preguntas que no podré contestar. Será mejor olvidar todo esto.

V La realidad

Lo cierto es –y no lo digo sin cierta pesadumbre- que no habrá igualdad alguna entre los vivos mientras estos estén… Vivos. Así, la igualdad es sólo un sueño inalcanzable para nosotros.

Sin embargo, tampoco considero prudente esparcir semejante pesimismo. Quizá sea mejor dar un ápice de esperanza. Inventar alguna historia con un falso final redentor…

Y entonces, desperté. Ni yo era Luciano. Ni estas sus palabras. Sólo fue un sueño por demás irónico. Supongo que su polvorienta calavera no ha de estar muy satisfecha de verse distinguida de entre otras tantas menos afamadas.

6 de mayo de 2011

Paréntesis

Escribo:

Que sí algún día pensaras
en desconfiar de alguien en el mundo,
te pido sea de mí.

Desconfía de las escasas sonrisas,
(pues ningún gesto demostraría jamás mi dicha)
de las secas palabras,
(pues las palabras no me alcanzan)
de los ínfimos regalos.
(pues son solo baratijas)
Desconfía, incluso
de la única vez que te dije
que te quiero.
(Pues a la otra palabra, aún le temo)
Los dos sabemos que he mentido.

Desconfía de todo cuanto he dicho,
salvo de esta última oración:
Necesito tiempo,
(el suficiente para estar contigo)
para reordenar (es decir, unir con la tuya)
mi vida.

Tal vez necesito hacer un paréntesis...
(O quizá varios).



Ok... Este tiene años. En realidad la idea salió después de pensar un poco en mi no tan extraña incapacidad de decir las cosas importantes de forma medianamente simple. Por aquella necesidad de hablar y darme a entender entre líneas.

Por otra parte, siempre pensé que la mejor forma de entregar esto sería con los paréntesis escritos en uno de estos papeles delgados y semitransparentes. Aunque claro, esas son ideas cursis que la gente tiene. XD

Imaginarios, idealizaciones, expectativas.

Que el sol opaque el brillo de tus ojos,
y el fulgor de la luna sea lo único que me hipnotice.
Que tus ojos sean tan comunes, tan vacíos
tan grises como los del resto del mundo.

Que el viento sople a mi favor, y se lleve tu aroma
dejándome sólo la irresistible fragancia de las flores.
O que el mismo no exista, no juegue con tu pelo
Y así luzcas estática, impávida, sin vida.

Que tu sonrisa no me encante, que sea cualquier cosa,
que no sea mi inspiración, que no me dé fortaleza.
Y que tus palabras, tus gestos, tus abrazos
estén vacíos, que no sean de esos que protegen del mundo.

Y que esto no te ofenda. Pues al sol, la luna
los ojos grises y la fragancia irresistible de las flores
siempre podre tenerlas de forma oportuna.

Tus ojos, tu fragancia, tu sonrisa. En fin, tus colores
quizá se vayan mañana, quizá no vuelvan nunca.
He ahí mis expectativas


Desde luego que ha habido producción. Aunque la mayoría está regada en libretas y hojas sueltas...