17 de septiembre de 2011

La magia del wifi

No conocía la soledad, hasta estar aquí.
Centro de mi mundo diario, capital de la gente vacía.
El suelo humedo y el reconocimiento de la insignificancia.

Ruido de fiestas lejanas, fuegos fatuos, rojo y azul,
Intermitentes falsas señales de una seguridad incierta.
El hogar, lejano en todos los sentidos, nadie me espera.
En la cartera, lo justo para una noche, rodeado y solo.

La vida no me ha derrotado, esta soledad,
Esta seguridad incierta y el quebrantamiento de todo.
Este sentir que nada tiene sentido, que todo esta perdido.
Todo eso es la oportunidad perfecta, el momento ideal.

La hora adecuada para marcar un corte, que no de venas.
Pasar a la otra página, en blanco pero con restos de la anterior.
Dos años buenos, que vengan otros dos,
Si no mejores, que sean distintos.

Mundo joven, la vida es larga.
Mañana quizá sea peor, y aún así
Habremos de dar la cara.

- la magia del wi-fi -

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