Fui monolito, máxima pieza de tu museo personal.
Estatua de dos virtudes, diez defectos y algunas veintenas de pecados.
Un sueño de la razón que no producía monstruos,
Un grabado de creación, del vino, pan, casas, vida.
Y luego, la repetición, el polvo, el tiempo hecho un rayo.
Centella que de a poco desmorona, empequeñece y oculta.
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