25 de julio de 2012

Ejercicio número 2. Catorce endecasílabos

Mundo, escucha, te pido más certeza.
No ofrezco disculpa ante mi altanería,
pues sería de mi parte una bajeza
actuar desde mi queja, vil cobardía.

No pido mucho, tan sólo verdades:
¿Qué quiere? ¿Ella me quiere? ¿Qué quiso ella?
No son éstos misterios de deidades,
tesoros sacros, o brillante estrella

No importa, se me niega una respuesta,
poco vale si tal cosa me enerva.
Y la voz omnipresente, que sentencia:

¿Certeza tú? Pobre figura enhiesta,
crees merecer todo, sin reserva.
¡Toma incertidumbre! Sólo experiencia.

No hay comentarios.: